COSMÉTICA NATURAL: ACEITE DE COCO

Hoy venimos con otra entrada dedicada a la cosmética natural, en esta ocasión con el aceite de coco como protagonista. Después de hablaros aquí del aceite de aguacate, vamos con este fruto tan exótico. Yo lo utilizo desde hace tiempo y me encanta tanto para la piel como para el pelo, y ahora me he animado a usarlo también en la cocina, a raíz de las últimas investigaciones que eliminan su mala fama y le otorgan propiedades fantásticas.

Se obtiene por el prensado de la carne de coco y es líquido a a partir de los 25ºC y sólido por debajo de esta temperatura, adquiriendo el aspecto de una manteca blanca. Como siempre os digo, es importantísimo que sea virgen extra y de primera presión en frío, así como de producción ecológica, para beneficiarnos de todas sus propiedades.

COMO USAR EL ACEITE DE COCO PARA LA BELLEZA

A nivel cosmético, se puede utilizar de las siguientes maneras:

  • Es anti-microbiano y anti-bacteriano, así que resulta fantástico para tratar las pieles problemáticas.
  • Está repleto de ácido laúrico y vitaminas E y k, que potencian la generación de colágeno y elastina para luchar contra las arrugas.
  • Combate los radicales libres.
  • Sirve como limpiador, aunque nunca lo he usado para esto, ya que prefiero utilizar para la limpieza el aceite de jojoba.
  • Hidrata en profundidad la piel del rostro. Pieles secas y maduras tienen en este aceite su aliado, aunque mucho ojo las pieles mixtas y grasas, porque puede ser comedogénico. Es decir, que puede taponar el poro y crear granos, aunque en casos de acné puede incluso ayudar por su potencial antimicrobiano. Yo tengo la piel normal con algo de grasa en la zona T, pero uso este aceite para esos días que noto la piel más seca o escamada… en esos momentos es mano de santo.
  • Por sus propiedades, las pieles sensibles o con irritaciones o eccemas se calman usando este aceite.
  • Como capa protectora en climas extremos. Mucho frío o viento puede destrozarnos la piel. Yo en días así añado, sobre la crema hidratante, pero debajo del spf, una capa de este aceite en las mejillas, que es la parte que más me sufre, para mantenerlas protegidas.
  • Es un fantástico bálsamos de labios, que ayuda con los labios resecos y agrietados. Un aliado perfecto con buen sabor y sin elementos tóxicos ¿Qué más se puede pedir?
  • Deja la piel del cuerpo hidratada, nutrida y con un aspecto precioso. Además su olor es genial, no es necesario mantecas corporales con perfumes ya que con este aceite huele la piel increíble. Si además usáis aceite de Monoï de Tiaré, que son flores de tiaré maceradas en aceite de coco, te dará la sensación de estar en la Polinesia tirada en la playa con un coco en la mano.
  • Para el pelo es una mascarilla fantástica. Se puede mezclar con aceite de argán o aceites esenciales beneficiosos para el cuero cabelludo, como romero, ciprés, lavanda… Aplícalo de medios a puntas y déjalo actuar todo lo que puedas (cuanto más mejor, incluso un par de horas o tres, aunque con media hora se nota) y después lavar bien el pelo como de costumbre. Queda suave, fuerte, brillante y con un aspecto sanísimo. Yo me hago un moño y lo dejo toda la noche.
  • Es un aceite perfecto para dar masajes, sobre todo a bebés.

LOS USOS MÁS ALLÁ DE LA COSMÉTICA DEL ACEITE DE COCO

SALUD

El aceite de coco se utiliza para llevar a cabo un tratamiento llamado Oil Pulling, que se basa en las técnicas del ayurveda y que consiste en enjuagarse la boca con este aceite durante un tiempo que va de los cinco a los veinte minutos. Cuanto más te acerques a los veinte minutos, mejor. Se hace nada más levantarte, antes siquiera de beber agua, y se supone que con esto arrastras todas las toxinas y bacterias que haya en tu boca y tu lengua, que son millares. Después se escupe en la basura (nunca por el lavabo, porque se puede atascar) y te cepillas los dientes con una pasta con ingredientes naturales. El aceite de coco tiene un sabor suave y un efecto bactericida, además de un precio muy razonable, por lo que es perfecto para esta técnica, aunque en su origen solía hacerse con aceite de sésamo. Aquí puedes profundizar en esta técnica tan sencilla y efectiva.

COCINA

A nivel culinario, vamos a enterarnos de algunos detalles:

La mala fama que llevaba arrastrando el aceite de coco se debe a que es una grasa saturada, del estilo de la mantequilla, por lo que se le metió en el mismo saco. Sin embargo, hay una diferencia fundamental con las grasas saturadas habituales: Sus grasas saturadas son triglicéridos de cadena media, lo que hace que sean fácilmente asimilables por el organismo y, por tanto, lejos de ser perjudicial, tenga efectos beneficiosos sobre nuestra salud. Son enviados directamente al hígado y por tanto no circulan por el torrente sanguíneo como otras grasas. Contiene gran cantidad de ácido laúrico, lo que le da sus propiedades anti bacterias, microbios y virus.

  • Aumenta el metabolismo por lo que acelera la pérdida de grasa y aumenta la vitalidad y energía.
  • Posee importantes propiedades antioxidantes.
  • Reduce el colesterol, los triglicéridos, y puede prevenir infartos, arterioesclerosis e hipertersión.
  • Yo lo tomo en las tostadas, tiene un sabor sutil y riquísimo, desde que lo uso, ya no me pongo mermelada.
  • También es bueno para cocinar ya que su punto de oxidación es muy alto, por lo que puede alcanzar altas temperaturas sin desprender sustancias nocivas. Sin embargo no deja de saber a coco, así que es más recomendable para unos platos que para otros.
  • Creo que es muy interesante como sustituto de la mantequilla para cocinar repostería, por ejemplo, aunque en la cocina tradicional prefiero seguir usando el de oliva. En algunos platos con muchas especias y un toque exótico sí que lo uso.
  • Puedes añadirlo a los batidos o al café o té si haces ayuno intermitente (sus triglicéridos de cadena media sacian, aumentan la producción de cetonas y ayudan a que esas horas de ayuno sean más llevaderas).

Y hasta aquí una primera visión sobre este aceite tan denostado hace años y tan apreciado en la actualidad. ¿Lo utilizáis? ¿Cómo? Os leo.

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